Medicamentos

Peligros de la Automedicación

¿Quién no ha acudido alguna vez a la farmacia, sin receta, a adquirir un medicamento recomendado por un familiar, pero que requiere prescripción médica? ¿Y quién no ha comprado un medicamento recetado antes por el médico para esa dolencia banal (garganta, oído) que padece en invierno pero se cura con fármacos que no precisan receta?

En el primer caso, estamos ante una persona que opta por la autoprescripción. En el segundo, tenemos a un usuario que, reconociendo los síntomas de la enfermedad sufrida periódicamente y “sabiendo el modo de combatirlos”, se inclina por la automedicación.

Los especialistas de la salud son enfáticos en resaltar el peligro que implica la autoprescripción y/o la automedicación. Su origen está en que no se hace un diagnóstico, y el único profesional idóneo y autorizado para ello es el médico: no los familiares, ni amigos, ni el químico – farmacéutico.

Consecuencias

La autoprescripción tiene para buena parte de la población y para la mayoría de los médicos, connotaciones negativas al constituir una terapéutica no controlada, la cual deriva habitualmente en uso irracional de los medicamentos, riesgos e incremento de los gastos en salud.

Las consecuencias son importantes: retrasar el diagnóstico, establecer un diagnóstico incorrecto, enmascarar la enfermedad, prolongar o agravar la patología, seleccionar una farmacoterapia incorrecta, conducir al uso inadecuado y peligroso de medicamentos, incrementar el riesgo de reacciones adversas y de interacción de fármacos, contribuir al fenómeno de la resistencia a los medicamentos, facilitar el contagio y fomentar la drogo-dependencia.

Existen factores que condicionan y favorecen el consumo de medicamentos sin prescripción, como la venta de medicamentos en lugares no autorizados (micros, ferias libres, almacén de barrio), la escasa accesibilidad al facultativo, el poco tiempo libre de los usuarios y el excesivo relajo en el cumplimiento de la legislación sobre dispensación de especialidades farmacéuticas que exigen receta médica.

Atención Especial

Algunos grupos de medicamentos merecen especial atención, porque son objeto de consumo indiscriminado y pueden acarrear serios problemas.

1) Antibióticos. Se espera de ellos la curación definitiva de los procesos infecciosos, del tipo que sean. Son los que más expectativas han generado en los últimos años. En la mayoría de las ocasiones, no están indicados ni se toman en las dosis adecuadas ni con la duración necesaria. El resultado es que además de otros efectos indeseables, se ha observado un incremento importante de las tasas de resistencia bacteriana. Los gérmenes se vuelven resistentes a los antibióticos, lo que en breve plazo constituirá, advierten los especialistas, un grave problema de salud pública.

2) Analgésicos. Los datos sobre su consumo e investigaciones realizadas con el propósito de evaluar la automedicación en Chile, refieren un empleo masivo de analgésicos en todos los grupos de edad.

3) Antiinflamatorios no esteroidales (AINEs). Su consumo creciente, asociado o no a analgésicos, afecta fundamentalmente a las personas de más edad, que sufren más procesos inflamatorios crónicos y degenerativos. La gastritis y las hemorragias digestivas, además de otros efectos adversos, son los riesgos más habituales.